jueves 5 de noviembre de 2009

Madrid Oslo

Hay gente que ya no mira el cielo.

Esta niña, por ejemplo, a mi lado.

Volamos a Oslo desde Madrid

y con sus once años y sus leotardos a rayas

camina descalza de un lugar a otro;

se revuelve en su asiento

como una lagartija entre los dedos.

Parece como si no quisiera darse cuenta,

con la ventanilla bajada,

de que bajo sus pies descalzos

pasa despacio el inmenso mar de nubes

que cualquier otro niño quisiera poder tocar

a mil metros de aquí.
Desde el suelo.

miércoles 30 de septiembre de 2009

...

Cuando el “no puedo” se expande
y todo se convierte en imposible
entre estas callejas,
buscas un motivo para avanzar
en vez de un instinto,
pero te pesan los pies y el alma
como si tiraras de mil caballos a la contra.

Es entonces cuando echas a correr;
cuando buscas tu refugio entre las sábanas.

Meridianos

Dice que podríamos abrir un blog
para así saber unos de otros
cuando el otoño nos separe.

De la lluvia de Inglaterra,
del sol de Gran Canaria,
del siempre implacable Madrid.

Mis amigos parecen huir
a lo largo de los meridianos
como dos caballeros
contando los diez pasos
antes de apretar el gatillo

mientras yo espero en el centro
el cruce de las balas
o el impacto certero.

domingo 13 de septiembre de 2009

Ella a la sombra

Nos hemos sentado a la sombra
de unos grandes almacenes,
los dos juntos, de espalda a la pared,
y mientras mi helado se derrite
tú devoras el tuyo
-porque es de limón y es tu favorito
y porque estabas hambrienta-,
y no importa ahora
que nuestras lenguas se duerman
congeladas;
no las usaremos hoy, de momento.

Hoy sólo nos quedaremos aquí, quietos,
hablando poco y por encima
sobre tus exámenes y sobre mi marcha
a Granada. Quizás nos haga gracia
la gente que pasa o quizás dejemos pasar
el tiempo en silencio
para más tarde ponernos en camino
y que alguna ocupación idiota
nos impida recordar el sabor del helado,
la lengua dormida trabando las palabras,
mis ganas contenidas
de descongelarte la lengua
a bocados.

sábado 12 de septiembre de 2009

Ni lo intentes

Siempre que quiero hurgar en el pasado
buscando aquella foto,
revisando aquel poema,
escuchando aquella canción que una vez
me enviaste
porque decía algo de nosotros
y porque su autor murió a los veintiocho
como todos los mitos,
se me bloquea la pantalla
o llaman por teléfono
o se cae el cielo
en pedazos grises
y tengo que huir.

Es como si la tecnología,
los seres y los dioses
se hubiesen puesto de acuerdo
por una vez
en algo que tenga que ver
conmigo.

Me cogen del brazo
y me dicen
quédate donde estás,
búscate otro hueso
que roer.

Ni lo intentes.

sábado 5 de septiembre de 2009

Alcalá 107

Al ritmo de los Beatles
estira su cuerpo
hasta la balda más alta de la estantería.
Tiene una rodilla tímidamente levantada,
como si un marionetista quisiera
hacerla bailar
con hilos invisibles.
De su pie descalzo sólo apoya
sus dedos
y con un leve balanceo
busca el equilibrio
mientras repasa con el índice
cada cd.

Uno a uno.

Tararea nombres, canciones.

Escucharemos su infancia ahora

mientras el sol sale por la calle Alcalá
y ninguno de los aquí presentes recuerda
exactamente
donde está su lugar
en esta historia.

miércoles 17 de junio de 2009

Klaus y gato en la oscuridad

Cuando llega la hora de dormir

y apago la luz

ya no sé si están ahí,

mis pequeños fantasmas.


En la noche

son sólo unos ojos centelleantes

que me ven marchar,

y me guardan la puerta

de mis sueños

para que nada malo me pase.

sábado 13 de junio de 2009

Klaus camina

Klaus camina, paso a paso,

por el borde de la mesa;

sus huellas marcan precisas

el filo del cristal,

como un equilibrista sobre la cuerda.


Si ahora mismo, sobre el vacío,

chasco los dedos,

sé que vendrá

porque sabe que le diré palabras amables

y le quitaré esas legañas con el dedo.


Mi gato melancólico duerme ahora.

Mientras una de sus patas cuelga sobre el vacío,

siempre resistiéndose a la caída.

Asalto en Córdoba

Esta noche la paso en Córdoba,

en la Plaza de la Corredera

donde todos tienen su caña, su salmorejo

y su concierto.

Somos demasiada gente aquí,

y por si fuera poco tú has regresado

a mi recuerdo como las flores

regresan en mayo a estas calles;

como un milagro esperado

con la paciencia de los días

pero que los turistas procuramos olvidar

antes del marchite.

Por ello me invade

la nostalgia

y esta felicidad extraña

que intenta hacerme creer

lo que no es,

que contestarás seguro este mensaje.

Pero el concierto acaba,

la gente busca su camino a casa

mientras el plástico se acumula en las papeleras

y tú te dispersas con la noche.

Debes entender que estamos en la Córdoba

de las calles estrechas y de las flores

y que aquí no me puedo permitir el lujo

de pensar en ti,

ya que Berta achina graciosa sus ojos

buscando un plan y Olga ha dejado

para luego el teléfono.

Son mis compañeras de viaje

que nada saben de todo esto,

y pronto estaremos en la habitación de hotel

aguantándonos la risa,

y no te recordaré más

hasta las noches de vigilia,

de vuelta a esta vida esforzada

por olvidarte.

viernes 12 de junio de 2009

...

Una noche más pateas la Gran Vía

sin nadie a quien poder mandar

un mensaje –esa botella vacía

arrojada al mar–.


Estas son las noches más largas,

entre los faroles y la turbia sensación

de que ya poco importa si estás solo

o no.

lunes 8 de junio de 2009

...

Estoy triste,

porque ya no te busco entre la gente

ni me pregunto qué harás en esta hora cualquiera

como hacía antes,

ya no sé qué tocaba en la rutina

de tus noches lluviosas,

si estarás rumbo a tu casa alquilada

paseando como yo por estas calles

o envuelta como siempre entre

luz vaga y poemas viejos:


estoy perdiendo tu virtud.

sábado 6 de junio de 2009

Lotería

Escríbeme un poema

dice.


Y para que en un futuro

no me tenga en cuenta

este recado incumplido

le propongo comprar

a medias un cupón de

lotería.


Espero que toque


y que así la suerte me libre de ser

“poeta”

y encima

pobre.

miércoles 20 de mayo de 2009

Preocúpate de eso: orgullo quinceañero y verdades. Leer rápido.

En mitad del trabajo me ha llamado mi tía

diciéndome que está muy enfadada,

que soy un irresponsable porque el gato

ha destrozado (arañado) el sofá que yo ya

quería desahuciar porque ya estaba roto

desde febrero del año pasado, o que en

cualquier caso arreglaré justo antes de dejar

el piso para que el puñetero gato

no lo vuelva a arañar (destrozar).

No suelo saltar pero he saltado y le he dicho

que qué me cuenta, que ya sé cómo está

el sofá desde hace mucho, que lo arreglaré,

y que ella también lo sabía, así que

que no me venga ahora con chorradas

porque sinceramente me da igual el sofá,

el cesto de la ropa, la tabla de planchar

o la licuadora que no tengo.

Son cosas por las que no voy a preocuparme,

ni hoy ni mañana,

pero que por cumplir ya arreglaré un día de estos.

Cuanto tenga tiempo, dinero,

y sobretodo ninguna llamada de por medio

que me recuerde que el sofá, el cesto de la ropa,

la tabla de planchar y la licuadora

no me importan lo más mínimo.


sábado 9 de mayo de 2009

Invencibles

Estás a unos 3500km

de tu hogar

tomando una cerveza

en un pueblo perdido

de África

en el que sólo tu compañero de viaje

habla

tu idioma.


La tripa se te revuelve sólo con pensarlo.


Y eso es bueno.


Balcón Latina

Estar en un balcón en La Latina

sobre la multitud ociosa acompañado

por el leve sonido de un saxo

mientras los pájaros vuelan de antena

en antena y la luz empieza a caer.

Pienso que este es uno de esos pocos lugares

del mundo donde no importa la lluvia o

que abrase el sol;

el golpeteo o el reflejo sobre los pequeños balcones

pueden crear la misma paz,

aunque el murmullo de la calle no cese nunca.

Ahora la pelirroja me grita, no mires,

que me voy a cambiar. Vale.

400€/mes. Es lo que cuesta todo esto.

Este balcón intocable sobre el centro de Madrid.

jueves 30 de abril de 2009

Breves

OTOÑO


Si me tratas mal

pisaré mil hojas.


Es lo bueno del otoño,

que mis pies están a salvo

de patear mil piedras.



PÁGINA EN BLANCO


Renovando las fotografías

de tu armario

mueves ficha en el juego

de la vida.



ORGULLO


Cómo he tenido que tragarte

orgullo,

tantas veces,


para que todo siga,

más o menos,

girando.



AMÉN


Quien odia no mendiga

dijo el poeta.


Por suerte para algunos

odiar está mal visto

y mendigar puede ser el principio

de una gran empresa.



IMPULSO


Ojala fuera el amor

quien agudizara este aliento


pero parece ser la desdicha,

mi única compañera de juegos.


martes 28 de abril de 2009

Miedo a la oscuridad

Cuando era pequeño

me daba miedo la noche


incluso recuerdo una vez

en un campamento de verano

que me mee encima

por no salir de la tienda de campaña.


Por suerte mis compañeros no se enteraron.


Ahora un murciélago revolotea

dentro de la habitación de adobe

que comparto con Cuevas.


Ambos gritamos como si tuviéramos 13 años,

como si fuéramos niñas de ciudad

que nunca han visto un bicho.


Quizás él realmente lo sea.


Por mi parte sé que he superado

algunos miedos

y que ahora mismo preferiría estar

a salvo

meándome en aquella tienda del campamento.


miércoles 22 de abril de 2009

Tren

Me gusta viajar en tren,

ver

el brillo del sol reflejado en los coches,

las nubes como un ejército de ovejas

proyectadas en las ventanas de miles y miles

de hogares;

todo pasando rápido

sin poder acumular

más que la imagen,

con la melancolía

y el sosiego

de quien parte y sólo tiene

que dejarse llevar.


jueves 16 de abril de 2009

Un minuto contra el cáncer

Cómo ser consciente de que la realidad te aplasta:


Duerme poco o nada

y ten sueños que te hagan despertar

entre dolores de estómago y nauseas.

Madruga, maldice el amanecer y date una ducha.

Sal a la calle sin desayunar

y ponte rumbo a tu trabajo.

Toma un metro hasta los topes.

Trabaja. Pasa cuatro horitas trabajando

en un curro humanitario. Aguanta el asco de la gente,

mídete con ellos, edúcales, haz que colaboren.

Toma un metro hasta los topes

y vete a casa de vacío.

Haz la compra, aun sin probar bocado.

Paga sesenta céntimos por una barra de pan;

un euro por tres hojas de lechuga.

Vuelve a casa cargado,

con los brazos y los hombros pidiendo clemencia

mientras escuchas Scatterbrain o cualquier otro

tema similar de Radiohead.

Piensa en escribir un poema sobre toda esa mierda.


Cómo mandar la realidad al carajo:


Sube escalón a escalón

hasta la puerta de tu casa.

Saluda a los gatos, que te esperan,

en la puerta.

Deja las bolsas cargadas en la cocina y olvídate de ellas;

de los congelados y de la pizza

que ibas a meter ahora en el horno,

y ponte a escribir el dichoso poema.

Piensa en tanta otra gente que no tiene

una pizza descongelándose sobre la encimera

o en tantos otros cuyas calamidades te desgarraron.

Piensa en Bukowski o en Fante o en Hamsun.

Piensa en el hambre, en los zapatos rotos, en la soledad,

en el asco.

Piensa en todo ello y maldícete un rato por quejarte

mientras una pizza se descongela sobre tu encimera.

Llega a la conclusión de que hasta el peso

de la realidad es relativo,

y sonríe ahora que tu gato abre sus ojos como planetas,

se sienta entre la pantalla donde escribes y tú

y te hace recordar que aun no has comido.

Ahora cierra el poema,

con cualquier título o sin él,

y prepárate para degustar un pedazo de realidad.


martes 14 de abril de 2009

Gravedad

Cuando me siento a escribir

desalojo la mesa:


llaves, cartera, papeles,

piel de mandarina.


Sólo quedan estas teclas,

luz sucia


y un teléfono móvil esperando,

no sé,


el fin del mundo.