Siguiendo el muro
hemos dado con un bar de arena
a orillas del río.
Al otro lado callados almacenes,
grafitis y cajas apiladas.
Más allá alguna vivienda y un par de torres
quizá de la iglesia de Mariannenplatz.
con arena de playa y dos cervezas.
del centro de Europa
a no sé cuantos kilómetros de casa
observando nada más
el agua que corre
o el último silbido de las fábricas.
Gracias por pasar por mi blog. Me alegra que te guste mi poesía.
ResponderSuprimirMe gusta lo que voy leyéndo por aqui, asi que, igualmente, te linkeo.
Un abrazo.