Son 9 horas de viaje hacinados
en lo más alto de un vagón litera.
acostados, lentos y conmovidos,
dejamos que nuestros brazos
jueguen a buscarse
sobre el vacío.
Tú me escribes tu amor en la palma de mi mano.
Yo te imagino aún más cerca entre las sombras.
Y así seguimos camino sobre la roca,
sobre el negro asfalto
mientras el tren parte la noche
y todo tiembla,
mientras espero, ansioso,
el verdadero destino de este viaje.

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